OPERACION PRINCIPE

OPERACION PRINCIPE



Reedición (2007) a partir del libro original de 1988, a cargo de ediciones "Nuevas ideas" del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR)


Reedición alternativa de un libro agotado en todas las librerías. 

Son 120 páginas, papel blanco impreso con tinta DYE a partir de un PDF (no son fotocopias). Encuadernado a mano, tapa couché de 200gr. Tamaño 21x14 cm.

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cl$ 3.900

 

PRESENTACION

El 1º de septiembre de 1987 en una espectacular acción mi­litar urbana conocida como “Operación Príncipe”, es secuestrado el gerente general de la Fábrica y Maestranza del Ejército de Chile (FA­MAE), el Teniente Coronel Carlos Carreño, por las unidades “Ignacio Valenzuela” del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), opera­ción también denominada “No a la perpetuación del tirano”.

Esta acción y un sin número de otras menores que le acom­pañaron, se realiza en el contexto de las negociaciones impulsadas por la alternativa democrática burguesa con el régimen militar, y en pleno debate interno y de lucha ideológica del movimiento revolucionario chileno, cuando comenzaba el reflujo de la lucha de masas y las manio­bras por conciliar el conflicto de clases dentro de la institucionalidad y el modelo neoliberal instaurado por la dictadura; objetivo posterior de la campaña del No y fundamento de la “transición a la democracia” dirigida por la Concertación.

El FPMR rechazaba así los acuerdos entre la dictadura y la oposición burguesa como expresión de la “perpetuación del régimen”, denunciando a su vez la claudicación de una parte de la izquierda que conservando aún capacidad de conducción, se derechizaba y renun­ciaba a la lucha frontal, negándose a un reordenamiento de las fuerzas populares que permitiese retomar la iniciativa por cambios reales, y no ser un vagón de cola del continuismo y los acuerdos a espaldas del pueblo.

Dos meses antes el Frente había logrado autonomía rompien­do con la dirección del Partido Comunista, por lo cual esta operación fue además una forma de validarse y consolidar al FPMR como orga­nización político militar independiente.

 

La necesaria reedición del libro

El libro “Operación Príncipe”, es publicado por primera vez en diciembre de 1988 a través de Editorial Planeta en México y Ar­gentina. Los autores: Miguel Bonasso, Roberto Bardini (argentinos) y Laura Restrepo (colombiana), logran a través de una ágil y simple narración periodística, confeccionar una radiografía de Chile y de las divergentes posiciones de los actores políticos de fines de los 80, don­de se manifiesta la legitimidad y sentido de esta acción en el contexto político que se realizó. De los libros originales, muy pocos llegaron al país, transi­tando de mano en mano o reproducidos en fotocopias de forma clan­destina, existiendo actualmente contados ejemplares. De ahí que el FPMR, a través de Ediciones Rodriguistas “Nuevas Ideas” haya visto la necesidad de reeditarlo, en función de rescatar una parte de su his­toria y de la vida nacional, a través de una acción certera de la lucha antidictatorial, que hasta hoy es tema para la inteligencia política y los medios de prensa del sistema, punzando como una espina rebelde en la médula de la “perpetuación” y el reformismo al cual fue dirigido premonitoriamente por aquel entonces.

Por ejemplo, en los últimos años se ha querido dar a entender que la Operación Príncipe habría sido impulsada por una infiltración al FPMR de la Central Nacional de Inteligencia (CNI) para cubrir los errores en el tráfico de armas y explosivos a Irán desde FAMAE. Una “tesis periodística” sin sustento alguno en la línea investigativa de los juicios vinculados a narcotráfico, trafico de armas, asesinatos, corrup­ción y enriquecimiento ilícito de Pinochet y su camarilla militar y em­presarial antes de dejar el gobierno, sino basada en elementos aledaños como las “extrañas preguntas que el Frente habría hecho a Carreño durante su cautiverio acerca del tráfico de armas al Medio Oriente”; y del juicio a los agentes de la CNI que hicieron desaparecer a los militantes Gonzalo Fuenzalida, Julio Muñoz, José Peña, Alejandro Pi­nochet y Manuel Sepúlveda Sánchez, que en su defensa adujeron sería para canjearlo por el Coronel, pero que en definitiva y también para su “extrañeza”, fueron torturados, asesinados y lanzados al mar.

Intencionalmente esta “tesis” no señala que la venta o tráfico de logística militar al exterior en ese período ya estaba en cuestiona­miento público; y que la venganza política e intimidatoria para domi­nar la disidencia había sido el método fascista más recurrido por los organismos represivos de la dictadura cada vez que el régimen era gol­peado por la resistencia armada (un año antes había sido asesinado el periodista José Carrasco y otras personas ligadas a la oposición como respuesta al atentado a Pinochet -episodio descrito en estas páginas a modo de contexto-; además de desconocerse la existencia de un libro como éste, un material básico para cualquier tipo de investigación en este tema.

Según se conoce, Carreño antes de ser secuestrado por el FPMR, como gerente e ingeniero tanto de Famae como de su fachada Ferrimar (empresa creada por el ejército para negociar o traficar ar­mamento de forma abierta o encubierta), debía viajar a resolver con el gobierno de Irán los catastróficos resultados de la venta de las bombas “Avispa”, que habían sido rechazadas por su mala calidad. Situación delicada y compleja, porque además de existir varios iraníes mutilados o muertos por el fallido material, estos exigían un reembolso que la parte chilena propuso cubrir con un avión F5 y la posibilidad de venta de unos cuantos más, hasta que se enteraron los norteamericanos (Chi­le tenía un embargo impuesto por ellos a la compra y venta de armas como forma de presión). Problema al cual se sumaron también las di­ferencias con el General Matthei de la FACH, que no fue consultado ni estaba de acuerdo con que se vendieran sus aviones; y Carlos Cardoen, en pie de guerra contra la “Avispa” por ser copia de sus “Bombas de Racimo”, con un juicio en los tribunales chilenos que finalmente per­dió, para pasar luego a ser financista de la campaña del NO, avalado por la oposición burguesa que lo recibió como un demócrata.

En concreto, la famosa “tesis” ha pretendido demostrar que los organismos de inteligencia no encontraron mejor forma de salir de sus aprietos que meterse en otro peor, sacando de circulación a Carreño de la mano de su principal enemigo, el FPMR, en un contexto de máxima explosividad social, donde como lo demuestra el propio momento político, los créditos los obtuvo el Frente en todos sus aspec­tos. O sea, una elucubración sin pies ni cabeza, que hace caso omiso de un conjunto de factores que vuelven ilógico tamaño sofisma, que ni las investigaciones judiciales estimaron seriamente (darlo por muerto y cambiar su identidad habría sido quizás más fácil…o asesinarlo liza y llanamente como hicieron en 1992 con el coronel Gerardo Huber Olivares, delito conexo al tráfico de armas a Croacia). Basta recordar, como explica este mismo libro, que “El cautiverio del militar duraría 92 días del 1 de septiembre al 3 de diciembre de 1987, y desenca­denaría el operativo de búsqueda con mayor despliegue de policías, militares y agentes de inteligencia –diez mil en total- de los últimos catorce años. Sólo en las primeras 48 horas del secuestro las fuerzas de seguridad controlaron a ciento cincuenta mil personas. Después, se hicieron en el ochenta por ciento de Santiago, que fue prácticamente allanado casa por casa”.


 

Dirección Nacional

Frente Patriótico Manuel Rodríguez

Chile, diciembre de 2007



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